Percepciones de padres y docentes sobre la comunicación virtual como mediadora del vínculo familia-escuela en la primera infancia

 

Sayra Jhovanna Sierra Flórez

https://orcid.org/0009-0005-0923-1387

sayra.sierra@uted.us

University of Technology and Education. Colombia.

 

Nora Luz González de Cortes

https://orcid.org/0000-0001-7467-2924

nora.gonzalez@uted.us

University of Technology and Education. Colombia.

 

Resumen        

El presente ensayo científico es el resultado de una investigación en curso  que tiene como propósito,  comprender el significado que los padres de familia y los docentes atribuyen a la comunicación virtual como mediación en la interacción familia-escuela de los estudiantes del grado transición de la Institución Educativa Institución Educativa Misael Pastrana Borrero. Se desarrolla desde un paradigma interpretativo, con enfoque cualitativo y una orientación descriptiva  y explicativa, a través de la aplicación de encuestas dirigidas a docentes y padres de familia, con el fin de identificar sus percepciones, prácticas y barreras que inciden en esta relación. La revisión bibliográfica evidencia que, aunque se conoce la relevancia del vínculo comunicativo, este suele manifestarse de manera restringida y reactiva , debido a la falta de tiempo, insuficiente apoyo institucional y baja participación de las familias. Si bien la investigación aún se encuentra en curso y los resultados no se han consolidado de manera definitiva,  los hallazgos preliminares sugieren que la comunicación virtual trasciende su función informativa y se configura como un escenario de corresponsabilidad y fortalecimiento de confianza entre los actores educativos. A partir de un análisis crítico, se propone fortalecer este eje mediante estrategias más cercana y empáticas, asi como el uso pedagógico de recursos digitales para consolidar el trabajo colaborativo entre familia y escuela. En conclusión, el estudio aporta una reflexión situada sobre la necesidad de promover una comunicación bidireccional que favorezca el acompañamiento académico, el bienestar emocional y el desarrollo integral del estudiante.

Palabras clave: Familia, Corresponsabilidad, Comunicacipon Virtual, Primera Infancia.

Parents’ and Teachers’ Perceptions of Virtual Communication as a Mediating Factor in the Family–School Relationship in Early Childhood

Abstract

This scientific essay is the result of an ongoing research study aimed at understanding the meaning that parents and teachers attribute to virtual communication as a mediating factor in the family–school interaction among transition grade students at Institución Educativa Misael Pastrana Borrero. The study is developed within an interpretive paradigm, using a qualitative approach with a descriptive and explanatory orientation. Data are collected through surveys addressed to teachers and parents in order to identify their perceptions, practices, and the barriers that influence this relationship. The literature review shows that, although the importance of the communicative bond is widely recognized, it is often limited and reactive in practice due to time constraints, insufficient institutional support, and low family participation. Although the research is still in progress and the results are not yet conclusive, preliminary findings suggest that virtual communication goes beyond its informative function and becomes a space for shared responsibility and the strengthening of trust among educational actors. From a critical perspective, the study proposes strengthening this dimension through more empathetic strategies and the pedagogical use of digital resources, in order to consolidate collaborative work between families and schools. In conclusion, this research provides a contextualized reflection on the need to promote bidirectional communication that supports academic accompaniment, emotional well-being, and the integral development of students.

Keywords: Family, Co-responsibility, Virtual Communication, Early Childhood.

Recepción: 11 de marzo de 2026.

Aceptación: 18 de junio de 2026.

Introducción:

 El concepto de educación integral abarca no solo el proceso de enseñanza y aprendizaje dentro del ámbito escolar, sino también fuera de este. Por cuanto, la escuela que necesitamos reconoce que el papel de los agentes educativos está limitado por lo que la comunidad permita. De ahí que la misión formadora de la escuela consiste , en parte, en fomentar el diálogo para construir una visión compartida sobre la educación. Eisner (2002). 

Aunque es crucial reafirmar hoy la función educativa de la escuela, existen serios desafíos para llevarla a cabo, pues esta no es el único entorno educativo y sus educadores no son los únicos agentes involucrados; tanto la familia como el contexto y los medios de comunicación juegan un papel significativo en el proceso de formación integral de niños, niñas, jóvenes y adolescentes.

Con las nuevas modalidades de socialización y el poder creciente de estos otros actores de la educación de los estudiantes, se hace necesario que la acción educativa redefina su papel formativo y le asigne nuevos significados a su labor mediante diferentes enfoques. Dentro de estas estrategias, la colaboración con las familias y la integración con la comunidad  tienen un papel fundamental.

La relación familia escuela ha sido reconocida en la pedagogía como un eje clave para el desarrollo integral y el aprendizaje infantil. En esta línea, autores como Epstein (2018) y Hoover-Dempsey y Sandler (2005) coinciden en que la educación no es responsabilidad exclusiva de la escuela, sino que es un proceso compartido, donde la familia, como primer escenario de socialización, cumple un rol determinante. En la actualidad, esta relación ha experimentado transformaciones importantes debido al impacto de los adelantos tecnológicos, los cuales han originado nuevas formas de interacción entre los docentes y las familias a través del uso de herramientas digitales; de ahí que según Area (2017), la comunicación virtual se ha posicionado como un recurso clave y esencial para mantener y fortalecer esta relación, facilitando la participación familiar en los procesos formativos.

No obstante, como lo advierte Calvo (2016), "cuando no se define con claridad el papel que deben desempeñar las familias, es frecuente que los padres sean solamente receptores de información y participen ocasionalmente en el proceso educativo de sus hijos mediado por las TIC" (p. 101), lo que evidencia que a pesar de existir una disposición e   intención de participación de los hogares, se enfrentaron a desafíos y limitaciones que dificultaron su participación activa. Estas barreras se hicieron más visibles durante la pandemia del 2020, periodo en el que según Alarcón Suárez (2020), factores como los problemas económicos, la limitada disponibilidad de herramientas digitales, la escasez de tiempo dedicado por los padres y las deficientes habilidades digitales de las familias, incidieron significativamente en su vinculación con la escuela.

Esta es la razón por la cual varios informes del Ministerio de Educación Nacional, (MEN, 2021) respaldan esta problemática, explicando que, si bien el uso de la tecnología ha permitido mejorar la comunicación entre las escuelas y los padres, aún persisten problemas sustanciales debido a la falta de acceso a internet, insuficiencia de dispositivos tecnológicos disponibles y la escasa capacitación digital de los actores educativos.

Como educadora consciente del efecto de la familia en el rendimiento social y escolar de los niños, y apoyada en la revisión  documental realizada como parte de esta investigación en curso, he comprendido la importancia de la comunicación virtual como  mediadora en la interacción familia-escuela en el grado de transición de la Institución Educativa Misael Pastrana Borrero, ubicada en la ciudad de Cúcuta; proceso que me ha   permitido entender cómo los cambios recientes en la estructura educativa, en particular los derivados de la pandemia de COVID-19, han transformado los métodos de comunicación y las relaciones entre la familia y la escuela, impactando de manera específica los procesos de educación infantil.

De esta manera, el análisis de la literatura tanto a nivel internacional como nacional y local, así como los avances del estudio, buscan aportar una reflexión crítica situada que contribuya a clarificar el papel transformador de la comunicación virtual en la relación entre familia y escuela, así como a promover prácticas pedagógicas empáticas que fortalezcan el trabajo colaborativo y la construcción de una alianza educativa acorde con los desafíos contemporáneos.

DESARROLLO

Contexto general: La familia y la escuela en la era digital.

En el marco de una sociedad de la información, el contexto educativo ampliado da cuenta de que las escuelas, por sí solas, no pueden cubrir todas las necesidades formativas de los ciudadanos. Es necesario mejorar la organización y el funcionamiento del sistema educativo; sin embargo, atribuir toda la responsabilidad a los establecimientos educativos solo contribuirá a incrementar la culpa, la insatisfacción y el malestar. De ahí que, sin restar importancia a lo que se puede hacer dentro de las propias escuelas, la participación de madres y padres es crucial para sea un papel significativo en nuestra situación actual y pueda con ello mejorar el trabajo en equipo en pro de la formación integral de las infancias. 

Como señaló Juan Carlos Tedesco (1995), es necesario establecer un "nuevo pacto educativo" que, a largo plazo, integre la acción educativa escolar con la de otros actores. Para evitar limitar la acción escolar tanto en el espacio como en el tiempo, es necesario fomentar un trabajo colaborativo en la comunidad donde se vive y se educa. Al reconstruir la comunidad, primero en el entorno escolar y luego en el ámbito educativo más amplio, podremos lograr una educación efectiva para la ciudadanía.

En coherencia con lo anterior, en la educación inicial, la relación entre la familia y la escuela es primordial para el desarrollo y la socialización de los niños. Sin embargo, este vínculo se ve afectado por dinámicas sociales cambiantes, las nuevas configuraciones familiares y las crisis socioeconómicas. El aumento en el uso de los medios digitales impulsado por la pandemia de COVID-19, ha modificado estas dinámicas de interacción entre las familias, trasladando parte del acompañamiento educativo a entornos mediados por tecnologías y enfatizando su rol como puente para fortalecer la alianza entre la familia y la escuela.

Por ello, la incorporación de la cultura digital en la educación inicial ha tenido un impacto considerable tanto en las prácticas de aula como en los canales de comunicación entre familias y docentes. Díaz Riaño (2021) señala que muchas familias, tuvieron que asumir de manera inesperada, roles educativos en entornos virtuales sin contar con la preparación tecnológica o pedagógica necesaria, lo que generó tensiones, ajustes y nuevas formas de mediación entre el hogar y la escuela.

Ante esta realidad, resulta pertinente comprender cómo se configura esta mediación virtual y las estrategias que padres y docentes emplean para facilitar el vínculo familia-escuela. Comprender los significados que los actores educativos otorgan a la comunicación virtual es clave para determinar su incidencia en el acompañamiento educativo de los niños y cómo esta interacción puede transformar la alianza educativa y el apoyo a la primera infancia (Bernal & López, 2022; Domínguez-Ramírez & Fernández-Chávez, 2023).

Revisión de la literatura y estado actual de conocimiento

La ruptura del consenso implícito que históricamente ha existido entre las instituciones socializadoras fundamentales solo puede superarse a través de la revitalización de una acción comunitaria por parte de dichos agentes e instituciones. Dado que ya no es viable mantener la acción educativa en los establecimientos educativos como algo aislado dentro del actual espacio educativo ampliado, es esencial articular las actividades educativas escolares con aquellas que ocurren fuera del entorno escolar, especialmente en el ámbito familiar.

Abordar la tarea educativa de manera aislada, ante la falta de vínculos que articulen la familia, la escuela y los medios de comunicación, genera tensiones y desmotivación entre los docentes. Por lo tanto, es urgente actuar simultáneamente en estos ámbitos para evitar descargar en la escuela responsabilidades que también corresponden a otros actores.

Demandar nuevos servicios y funciones educativas a las escuelas no debe limitarse a una simple retórica; debe implicar asumir una responsabilidad compartida, con la participación de los padres y de lo que se denomina comunidad educativa. El entorno afectivo familiar se constituye como el principal espacio para la socialización inicial, en que se configuran criterios, actitudes y valores, claridad y constancia en las normas, autocontrol, el sentido de responsabilidad, la motivación hacia el estudio, el trabajo y el esfuerzo personal, el equilibrio emocional, el desarrollo social y la progresiva autonomía.

En los primeros años de vida, la familia cumple una función mediadora en la relación del niño con su contexto, asumiendo un papel fundamental que influye en su desarrollo personal y social. Sin embargo, esta institución integradora se encuentra actualmente cuestionada. Mientras antes existía una clara división de funciones, en la que se pensaba que la escuela enseña y la familia educa, hoy las escuelas están asumiendo ambas funciones y, en ciertos contextos, se ven obligadas a encargarse también de aspectos relacionados con la socialización primaria.

En concordancia con ello, estamos atravesando un periodo durante el cual, consciente o inconscientemente, se ha sobrecargado a las instituciones escolares con todos los problemas existentes. Esto ha provocado insatisfacción respecto a su funcionamiento y malestar entre los docentes, debido a su incapacidad para responder a tal acumulación de demandas mientras se sienten culpables. Los cambios sociales dentro de las familias también han contribuido al traspaso de algunas responsabilidades educativas primarias al ámbito escolar. Ante esta tendencia emergente, nuevas aproximaciones abogan por enfoques comunitarios que articulen la acción educativa escolar con otros contextos sociales o implementen acciones paralelas.

En este contexto reciente, y como expresión de un cierto consenso implícito durante la última década, ha surgido un nuevo discurso en las políticas educativas: la necesidad de involucrar a las familias. No solo porque actualmente las escuelas no pueden asumir solas toda la formación integral de los niños, niñas, jóvenes y adolescentes, lo que las obliga a solicitar apoyo a otros actores e instancias, principalmente las familias, sino también porque no pueden renunciar a su responsabilidad histórica fundamental: educar para formar ciudadanos.

Así pues, no pueden realizar esta labor aisladamente. El discurso sobre construcción de ciudadanía educada proporciona hoy una base conceptual más sólida para fortalecer la relación entre la escuela y la comunidad que aquellos enfoques centrados únicamente en alianzas para abordar problemáticas específicas. Ubicar estos discursos dentro del contexto actual, con las realidades prácticas vigentes y proponer alternativas, son algunos objetivos centrales de este artículo dentro de sus limitaciones espaciales.

Es por ello que la presente revisión bibliográfica realizada de aproximadamente cincuenta fuentes documentales, que abarcan teorías, investigaciones internacionales, nacionales y locales, junto con bases conceptuales, teóricas y legales, ha sido fundamental para comprender el panorama actual de la relación familia-escuela mediada por tecnologías, especialmente en el contexto postpandemia.

Aciertos y Fuentes Revisadas

A partir de la revisión de cerca de cincuenta fuentes bibliográficas, se identificaron aportes relevantes que respaldan la importancia de este estudio en curso. En diversos estudios internacionales, como los de Ramos-Solís et al. (2024); Franco Rojas, (2023); O'Hara Pareja-Lecaros, (2021) se encuentran importantes coincidencias en relación con la profunda influencia de las condiciones socioeconómicas y el acceso a recursos tecnológicos en la participación familiar; problemática que se hace más visible en las familias con menos recursos, quienes enfrentan barreras significativas como la sobrecarga laboral y las limitaciones tecnológicas.

En el ámbito colombiano, estudios como los de Rojas Sánchez (2022) y Díaz Riaño (2021) coinciden en señalar la existencia de las brechas digitales y las dificultades socioeconómicas en entornos vulnerables, lo cual afecta la participación de las familias.  De igual forma, investigaciones como las de Jaraba Jiménez et al. (2021) destacan la necesidad de aplicar estrategias pedagógicas específicas que favorezcan la integración de los padres en procesos mediados por la tecnología, fortaleciendo el vínculo y el acompañamiento a los hijos.

En el mismo sentido, desde una perspectiva local, trabajos como los de Cantillo Martínez (2023), Urbina Ortega & Rubio Gamboa (2021) y Zambrano Ruedas (2021) resaltan el valor y la importancia de la comunicación asertiva en la familia. Así mismo, la interpretación de Urbina Ortega y Rubio Gamboa (2021) ambos autores señalan que, aunque se reconoce el rol de los padres, muchos de ellos enfrentan dificultades de tiempo y de conocimiento digital.

En correspondencia con lo anterior, y con relación con el trabajo en equipo con las familias, existe un consenso general sobre su importancia. Diversas investigaciones indican que maestros, padres, directivos y estudiantes en todos los niveles educativos, coinciden en que la participación de las familias beneficia a los estudiantes, mejora el funcionamiento de las escuelas, apoya a los docentes y fortalece la estructura familiar.

Se sostiene ampliamente que la implicación de los padres es fundamental y conlleva múltiples beneficios. Epstein (2013) señala que también existen numerosas expectativas relacionadas con este involucramiento parental. Los educadores esperan que las familias apoyen y guíen a sus hijos en la realización de tareas escolares, mientras que las familias esperan recibir orientación por parte de los maestros sobre cómo acompañar a sus hijos en casa.

Asimismo, los estudiantes desean que sus familias estén informadas sobre asuntos escolares y les brinden apoyo en su trabajo académico Algunos docentes esperan que los padres se involucren de manera proactiva en la educación de sus hijos; cuando esto ocurre, son considerados buenos padres, pero si por alguna circunstancia, no lo hacen, pueden ser percibidos como irresponsables o desinteresados. Por otro lado, algunos padres, consideran que la escuela debe indicarles qué hacer y esperan cumplir con esas orientaciones sin cuestionarlas.

Sin embargo, ninguno de estos enfoques- ya sea esperar la participación o dictar cómo debe llevarse a cabo resulta efectivo para involucrar a todas las familias. Diversos estudios coinciden en que el establecimiento de una relación sólida entre familia, escuela y comunidad constituye el camino más eficaz para el proceso educativo, ya que cuando existe un vínculo estrecho, estos actores colaboran activamente para intercambiar información, orientar a los estudiantes, resolver problemas y celebrar logros compartidos. En este modelo de corresponsabilidad todos los actores reconocen su responsabilidad conjunta en el proceso educativo, donde el estudiante se posiciona como el centro del vínculo exitoso (Epstein, 2013).

Identificación de vacíos  y fortalezas - análisis crítico.

Esta revisión bibliográfica ha sido invaluable y ha proporcionado, entre otros, los siguientes aportes para la investigación en curso: Los antecedentes internacionales, nacionales y locales validan la existencia de la problemática y los desafíos en la comunicación virtual familia-escuela, especialmente en contextos vulnerables.

En la identificación de los vacíos, la literatura aborda el uso de las TIC y la participación familiar y educativa; sin embargo, aún existe una clara escasez de estudios que profundicen en las percepciones y significados que padres y docentes atribuyen a la comunicación virtual en la educación infantil. De ahí la importancia de comprender el "por qué" y el "cómo" subjetivo de estos vacíos en la comunicación.

Actualmente, se plantea que los establecimientos educativos estén liderados por un rector, quien, en compañía del Consejo Directivo, actúe como líder pedagógico para articular a la comunidad educativa en torno a un proyecto educativo institucional compartido, dentro de un marco descentralizado e independiente. No obstante, esta propuesta aún presenta vacíos significativos dada la subjetividad en la actuación de algunos de estos actores; por tanto, no ha logrado consolidarse en forma definitiva.

Es por ello por lo que la implementación de un modelo de trabajo colaborativo para la dirección de los establecimientos educativos requiere, simultáneamente, del fomento de una cultura colaborativa entre los directivos docentes y los docentes. Esto permitirá a los Consejos Directivos desempeñar un papel protagónico, privilegiando el trabajo en equipo con la familia y la comunidad.

Para llevar a cabo un liderazgo pedagógico efectivo, es necesario mejorar el clima laboral e implementar nuevos espacios de participación con la comunidad educativa, estableciendo momentos de reflexión y dinámicas de apoyo en coherencia con sus necesidades e intereses, para propiciar una nueva forma de participación y acompañamiento entre la escuela y la familia. Estas son condiciones importantes para que la función directiva tenga el reconocimiento y la orientación necesarios. (Bolívar y Moreno, 2006).

El estudio en curso es de gran relevancia, ya que cuenta con una fundamentación epistemológica interpretativa-hermenéutica, la cual se alinea con la necesidad de explorar significados y experiencias subjetivas, aspecto que aún es limitado en la literatura.  Lo anterior sustenta la elección de este enfoque metodológico, cuya relevancia radica en que, al indagar sobre las experiencias y significados construidos por los participantes, se pretende favorecer el diseño de estrategias más inclusivas y participativas. En este sentido, se busca comprender en qué medida la comunicación virtual, interpretada desde las prácticas y perspectivas de quienes la utilizan, incide en la transformación de la relación familia-escuela y el acompañamiento a la primera infancia (Bernal & López, 2022; Domínguez-Ramírez & Fernández-Chávez 2023).

Argumentos principales que apoyan la investigación en curso

La Comunicación Virtual como Mediadora del Vínculo Familia-Escuela.

Para entender el papel de la familia en el uso de la tecnología en la educación, es esencial analizar la cultura, dado que el capital cultural se refiere a los recursos, hábitos y disposiciones culturales que poseen los individuos. Este capital influye en los resultados académicos, dado que refleja las distintas clases sociales y evidencia la distribución desigual del capital cultural entre diferentes clases y segmentos sociales (Bourdieu, 2001).

Desde esta perspectiva, son las familias las encargadas de acompañar el proceso de formación integral en sus hijos, hijas o acudidos, transmitiendo actitudes y conocimientos necesarios, incluidos los tecnológicos. Este tipo de capital se ha conceptualizado como la utilización de tecnologías digitales, tanto en el manejo adecuado de los dispositivos tecnológicos como en la implementación de prácticas y procesos educativos (Galli Cardoso, 2021).

Además, el uso cotidiano de las tecnologías ha puesto de manifiesto que el capital cultural parental está vinculado a la cooperación conjunta con sus hijos (Chen et al., 2022). Estas habilidades tecnológicas o digitales, dentro de un contexto educativo integrador, forman parte del proceso de alfabetización mediática; es decir, se refieren al conocimiento sobre los medios en la era digital y al desarrollo de competencias TIC, para el manejo adecuado de las tecnologías de la información y la comunicación (Gutiérrez, Martín et al., 2022).

Asimismo, la disponibilidad de recursos y el acceso a las tecnologías impactan su integración en la educación. Las dificultades para acceder a estas herramientas han sido denominadas brecha tecnológica o brecha digital en términos contemporáneos. Este fenómeno evidencia que las diferencias entre quienes tienen acceso a las TIC y aquellos que no pueden hacerlo debido a factores económicos, sociales o geográficos; además abarca una brecha cognitiva.

Según la UNICEF (2017) a nivel global, muchos niños enfrentan no solo dificultades para acceder a la tecnología, sino también limitaciones en sus habilidades digitales. En términos teóricos, la incorporación de tecnologías en las instituciones educativas está relacionada con el capital cultural presente en las familias del alumnado, así como las condiciones de acceso, uso y desarrollo de competencias digitales.

De acuerdo con lo anterior, es importante mencionar que una de las investigaciones de gran relevancia y que sirvió como apoyo para la investigación en curso sobre la comunicación virtual como mediadora del vínculo familia-escuela es la de Pérez et al. (2020), publicada en la revista Educación y Tecnología. Este estudio destaca la comunicación mediada por la tecnología como un recurso clave para fortalecer el vínculo entre la familia y la escuela, especialmente en contextos donde las restricciones sociales y laborales dificultan los encuentros presenciales. Según esta investigación, el uso de las TIC en la educación, durante y después de la pandemia ha permitido no solo mantener informados a los padres, sino también promover una participación más activa y colaborativa en el proceso de aprendizaje de los niños. Así mismo, se resalta que, cuando se utilizan de manera adecuada, las herramientas digitales pueden facilitar la comunicación bidireccional, ofrecer apoyo emocional y fortalecer la relación entre docentes y familias, contribuyendo así a un entorno educativo más cercano, inclusivo y comprometido con el desarrollo integral de los estudiantes.

Nuevas Formas de Colaboración y Corresponsabilidad a través de la Comunicación Mediada por la Tecnología.

Un planteamiento fundamental que respalda este proceso investigativo en curso, orientado a comprender el potencial fortalecedor de la comunicación virtual en la relación familia-escuela, radica en su capacidad para fomentar nuevas dinámicas de colaboración y corresponsabilidad. Más allá de constituirse un simple canal de transmisión de información, la interacción digital, cuando es utilizada de manera intencionada, puede configurarse en un escenario en el que las familias y los docentes participan activamente en la formación integral de los estudiantes.

Diversos estudios evidencian que las herramientas de comunicación virtual, como plataformas educativas, aplicaciones de mensajería y encuentros sincrónicos, favorecen una interacción más dinámica y frecuente que los métodos tradicionales. Esto permite que las familas no solo reciban información relevante, como lo plantea Calvo (2016), sino que también se abre la posibilidad de que asuman un rol más activo, aportando sus perspectivas, compartiendo avances en el desarrollo de sus hijos y participando en la toma de decisiones conjuntas.

En esta línea, investigaciones como la de Ramos-Solís et al. (2024) señalan que aquellas familias que cuentan con mayores recursos, y aparentemente con mejores condiciones de acceso y competencias digitales, suelen involucrarse de manera más activa, lo que sugiere la necesidad de promover estrategias inclusivas mediadas por las TIC.

En el contexto de la educación infantil, esto significa que los docentes pueden guiar a las familias en cómo acompañar el aprendizaje en casa y los padres, a su vez, pueden ofrecer a los docentes información de alto valor sobre el entorno familiar y las necesidades individuales de los niños. Sin embargo, es importante reconocer que esta colaboración y corresponsabilidad mediada por la tecnología no se origina de forma automática.

En palabras de Franco Rojas (2023) y O'Hara Pareja-Lecaros (2021), su efectividad está condicionada tanto por la formación digital como por una implementación pedagógica adecuada. En ausencia de estos elementos, la comunicación virtual podría limitarse a una transmisión unidireccional o, incluso, generar desmotivación. Por ello, su capacidad para fomentar la corresponsabilidad radica en su diseño intencionado y en el apoyo continuo a todos los actores educativos.

Discusiones e implicaciones

Las familias tienen un papel protagónico en la garantía de una educación de calidad para todos los estudiantes. Diversos estudios realizados a lo largo de décadas han demostrado que la participación de las familias es fundamental para el éxito académico. Los estudiantes cuyos hogares están involucrados tienden a asistir con mayor regularidad a la escuela, a evitar problemas disciplinarios, a alcanzar mayores niveles académicos y a graduarse.

La investigación en curso sugiere que la implicación familiar es tan determinante como el liderazgo escolar y un currículo riguroso en la predicción de la mejora en la calidad educativa. Las decisiones diarias que toman los docentes y los directivos sobre cómo fomentar estas relaciones con las familias tienen un impacto significativo en el nivel y la forma de participación familiar en la educación de sus hijos. Si el sistema escolar establece objetivos claros y condiciones adecuadas, todas las familias pueden contribuir al desarrollo exitoso de los niños, niñas, jóvenes y adolescentes.

Cada vez con mayor frecuencia, las investigaciones ponen de manifiesto el notable impacto de ciertas prácticas colaborativas entre la familia y la escuela, así como su repercusión en distintas culturas. En particular, algunos estudios sobre reformas educativas y formación integral evidencian que una comunicación efectiva entre maestros y padres, así como entre la escuela y las familias, resulta muy efectiva en diversas comunidades y grupos demográficos.

Esto abarca no solo los métodos tradicionales utilizados por las escuelas para la comunicación tales como escuelas de puertas abiertas, reuniones entre padres y maestros o el envío de notas, sino también el uso creciente de la tecnología.

Históricamente, las llamadas automatizadas, correos electrónicos, los sitios web educativos, la rede social y las llamadas telefónicas han sido las principales herramientas tecnológicas empleadas por la escuela para que, en conjunto con las familias, se favorezca el desarrollo armónico del niño en todas sus dimensiones. Situación se ha incrementado notablemente en los últimos tiempos especialmente en relación con el uso de plataformas virtuales para calificaciones, aplicaciones móviles y servicios de mensajería, así como sistemas informáticos integrales en aulas y centros educativos.

Al igual que otras iniciativas comunicativas entre familia y escuela, existen evidencia que respaldan numerosos beneficios derivados del uso de estos sistemas tecnológicos; uno de ellos es la disminución del ausentismo crónico, junto con un mayor apoyo en la comunicación virtual. A través de diversos métodos funcionales, como registros virtuales de calificaciones, portales web y servicios interactivos de mensajería, se facilita que las familias apoyen el aprendizaje de sus hijos actuando como defensores y colaboradores. Esto les permite estar al tanto de diversos aspectos relacionados con el progreso académico, así como incorporar sugerencias o actividades para extender dicho aprendizaje fuera del entorno escolar.

Los docentes también aprovechan cada vez más estas tecnologías para favorecer una comunicación bidireccional que les permite adaptar mejor su enseñanza a cada estudiante, al considerar lo que las familias expresan sobre su vida cotidiana en el hogar, así como sus percepciones respecto a las habilidades académicas y socioemocionales.

Aunque estas nuevas tecnologías se han convertido en estrategias fundamentales para fortalecer la colaboración entre familia y escuela, tanto las familias como personal educativo enfrentan desafíos al adaptarse a este crecimiento. A pesar de la creciente oferta de productos disponibles en el mercado, acceder a la información básica y comparativa sobre diversas plataformas puede resultar una tarea compleja para docentes, líderes comunitarios y familias. Así mismo, la variedad de fuentes que ofrecen información o recomendaciones dificulta identificar cuáles de estas opciones están siendo apropiadamente integradas en las prácticas comunicativas cotidianas.

En este sentido, las reflexiones derivadas del análisis de esta investigación en curso, evidencian la necesidad de fortalecer las estrategias de comunicación entre la familia y la escuela mediante el uso pedagógico de herramientas digitales que promuevan una participación más activa de las familias. Esto supone no solo garantizar el acceso a recursos tecnológicos, sino también consolidar orientaciones institucionales y procesos formativos que posibiliten a docentes y familias un uso pertinente y significativo de estos medios.

En el contexto de la educación inicial, consolidar una comunicación bidireccional y colaborativa puede contribuir al bienestar emocional de los niños, al fortalecimiento del acompañamiento familiar y al desarrollo de prácticas educativas más integrales. En este sentido, repensar la comunicación virtual desde una perspectiva pedagógica y relacional se convierte en un reto fundamental para la educación actual.

CONCLUSIONES

Al realizar el presente análisis documental sobre las tecnologías disponibles y su apoyo tanto a las prácticas áulicas como al trabajo en equipo entre la escuela y la familia, queda clara la necesidad de realizar mejoras continuas en el trabajo conjunto desde el enfoque de comunicación actual.

Por tanto, es necesaria la promoción de un diálogo permanente entre las familias, los líderes comunitarios, los directivos docentes, y los docentes, siendo estos dos últimos los encargados de la selección de plataformas tecnológicas y de su uso cotidiano, pues cuando ellos lideran esta tarea, contribuyen con la comunidad en la construcción de metas claras que garanticen resultados más humanos e imparciales.

El rastreo documental realizado ha sido una herramienta invaluable para fundamentar esta investigación en curso, la cual se orienta a generar resultados que fortalezcan el trabajo en equipo entre familia y escuela mediado por la comunicación virtual, en la institucion objeto de intervención.  

 Es por ello que el aprendizaje principal derivado de este ejercicio es comprender la complejidad de la relación familia-escuela en la era digital y la importancia crucial de la comunicación virtual como mediadora de esta dinámica crucial en la formación integral de los niños de transición. Asímismo, permite reconocer que la tecnología, por sí sola, no es la solución; su verdadero potencial transformador reside en los significados y en la calidad de las interacciones constituyéndose en un puente para la colaboración activa y la corresponsabilidad.

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